¿Por qué es tan importante la capacidad cardiorespiratoria?

Una capacidad aeróbica alta está relacionada con una vida últil más larga, menos enfermedades, mayor calidad de vida y menor carga socioeconómica.

Capacidad Cardiorespiratoria

La capacidad cardiorespiratoria de una persona, se mide según las posibilidades que tenga una persona de trabajar con grandes grupos musculares durante largos periodos de tiempo. Esto también se conoce como capacidad aeróbica. La investigación ha demostrado que la capacidad aeróbica es extremadamente importante para la salud. Es una de las causas predictivas más altas de mortalidad y de factor riesgo para varias enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Al mismo tiempo, la capacidad cardiorespiratoria está directamente relacionada con el rendimiento físico, tanto en las tareas de la vida diaria como en el rendimiento deportivo.

Relación entre una buena capacidad cardiorespiratoria y la vida útil 

Varios estudios han demostrado, que existe una asociación inversa entre la capacidad aeróbica y la mortalidad. De hecho, un estudio reciente mostró que no existe un límite superior más allá. Cuanto más en forma estés, más larga será tu vida útil (1). Las razones detrás de esto es doble.

El ejercicio aeróbico reduce el riesgo de la mayoría de las principales enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y ciertos cánceres. Esto, por supuesto, afecta directamente a la vida útil esperada.

Además, el ejercicio aeróbico también aumenta la capacidad funcional, previene el deterioro cognitivo y mejora la calidad de vida (2,3,8). Factores, que son todos fundamentales para mantener una buena calidad de vida y un estilo de vida autosostenible incluso en la vejez.

El ejercicio aeróbico como medicina

El ejercicio cardiorespiratorio se vez cada vez más como una forma de tratar afecciones médicas.

El ejercicio aeróbico se ha utilizado sistemáticamente como prevención y rehabilitación después de una enfermedad cardiovascular (3). Hace poco, una nueva investigación ha demostrado que realizar ejercicio aeróbica puede ayudar para tratar otras muchas enfermedades (4)

Un estudio publicado en JAMA en 2017, mostró que entre los diabéticos tipo 2 diagnosticados recientemente, más de la mitad, no volvió a utilizar medicamentos después de un año. En este estudio, el cardio no fué la única parte de la intervención, sino la parte central de la actividad física (5).

Además, cuando se trata de condiciones relacionadas con la función mental, el ejercicio aeróbico se reconoce como un factor clave. En jóvenes y adultos, mejora la función cognitiva y previene la depresión. Para las personas mayores, previene el deterioro cognitivo y reduce el riesgo dedemencia y alzheimer (8).

Valor socio-económico de la población

Como la condición aeróbica baja se relaciona con el desarrollo de varias enfermedades y el riesgo de muerte prematura, las iniciativas que tienen éxito en aumentar la condición aeróbica de la población podría tener un gran impacto en los costes de la salud pública. Las implicaciones económicas reales de una mejor condición física son difíciles de estimar, pero varios estudios de investigación han analizado los costos de la inactividad física en la atención de la salud y, dado que la mala condición física es una consecuencia directa de la inactividad física, puede utilizarse como un enfoque relevante.

Un estudio publicado en Lancet en 2016, estimó que el costo mundial de la inactividad física sería alrededor de 68 millones de dólares, incluidas las pérdidas de productividad debido a muertes relacionadas con la inactividad física (9). Al aumentar la condición física en solo un pequeño porcentaje en la parte más inactiva de una población, se verán efectos económicos significativos por la reducción de los gastos de medicamentos, atención médica, ausencias y jubilación anticipada. La pregunta no es si vale la pena invertir en iniciativas que mejoren la condición física de la población, la única pregunta es, ¿cómo hacer iniciativas que realmente funcionen?

¿Qué se necesita para hacer ejercicio físico eficiente?

Se sabe que la actividad física con intensidad alta y baja puede traer importantes beneficios para la salud. Sin embargo, el ejercicio realizado con baja intensidad requiere sesiones más largas en comparación con el ejercicio de alta intensidad, que puede inducir mejoras considerables, incluso con episodios de muy corta duración.

Curiosamente, el entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT) ha demostrado ser una forma de ejercicio viable para la mayoría de los grupos, incluidas las personas con enfermedades del estilo de vida (6,7). Como las limitaciones del tiempo, a menudo se dan como una explicación o excusa por falta de ejercicio, tiene sentido ofrecer modalidades de ejercicio que sean altamente eficientes en el tiempo.

La estrategia óptima para la actividad física, para la mayoría de las personas sería satisfacer las recomendaciones actuales para la actividad física diaria y combinar esto con sesiones semanales de ejercicios específicos. Preferiblemente, estos serían en forma de entrenamiento por intervalos donde sepueden repetir varias veces los altos picos de fuerza. Para la mayoría de las personas, la forma más sencilla de hacerlo es correr o usar equipos de bajo impacto, como bicicletas estáticas o entrenadores personales. Esto solo es efectivo si el equipo ofrece cargas de trabajo suficientes para cumplir con las intensidades requeridas.

Resumen

Una mejor condición física se asocia con mayores oportunidades de tener una vida más larga y saludable con una alta capacidad funcional, no solo física, sino también mental. En el caso de las enfermedades, el ejercicio aeróbico es una de las cosas más efectivas que se pueden hacer para reducir los síntomas o revertir la patología. El ejercicio aeróbico se puede hacer de una manera eficiente y motivada por el tiempo, cuando se realiza en equipos de ejercicios que soportan las opciones de intensidad adecuadas. Si hablamos de población, las inversiones que mejoran la condición física de la población son altamente rentables.

Referencias

1. Association of Cardiorespiratory Fitness With Long-term Mortality Among Adults Undergoing Exercise Treadmill Testing. Mandsager et al. JAMA Network Open. 2018;1(6)

2. The health benefits of physical activity and cardiorespiratory fitness. BCMJ, vol. 58 , No. 3 , April 2016 , 131-137.  McKinney J, Lithwick DJ, Morrison BN, Nazzari H, Isserow S, Heilbron B, Krahn AD, 

3. An Update on the Role of Cardiorespiratory Fitness, Structured Exercise and Lifestyle Physical Activity in Preventing Cardiovascular Disease and Health Risk. Ozemek C, Laddu DR, Lavie CJ, Claeys H, Kaminsky LA, Ross R, Wisloff U, Arena R, Blair SN. Prog Cardiovasc Dis. 2018 Nov 13.

4. Exercise as medicine - evidence for prescribing exercise as therapy in 26 different chronic diseases. Pedersen BK, Saltin B. Scand J Med Sci Sports. 2015 Dec;25 Suppl 3:1-72. 

5. Effect of an Intensive Lifestyle Intervention on Glycemic Control in Patients With Type 2 Diabetes: A Randomized Clinical Trial. Johansen MY, MacDonald CS, Hansen KB, Karstoft K, Christensen R, Pedersen M, Hansen LS, Zacho M, Wedell-Neergaard AS, Nielsen ST, Iepsen UW, Langberg H, Vaag AA, Pedersen BK, Ried-Larsen M. JAMA. 2017 Aug 15;318(7):637-646. 

6. High-intensity interval training (HIIT) for patients with chronic diseases. Ross LM, Porter RR, Durstine JL. J Sport Health Sci. 2016 Jun;5(2):139-144. 2016 Apr 12.

7. High Intensity Interval Training for Maximizing Health Outcomes. Karlsen T, Aamot IL, Haykowsky M, Rognmo Ø. Prog Cardiovasc Dis. 2017 Jun - Jul;60(1):67-77. 2017 Apr 3.

8. Physical activity, diet, and risk of Alzheimer disease. Scarmeas N, Luchsinger JA, Schupf N, Brickman AM, Cosentino S, Tang MX, Stern Y. JAMA. 2009 Aug 12;302(6):627-37. 

9. Lancet. 2016 Sep 24;388(10051):1311-24. The economic burden of physical inactivity: a global analysis of major non-communicable diseases. Ding D, Lawson KD, Kolbe-Alexander TL, Finkelstein EA, Katzmarzyk PT, van Mechelen W, Pratt M. Lancet. 2016 Sep 24;388(10051):1311-24.