Juego y aprendizaje

KOMPAN Play institute

Cada vez más estudios concluyen que la actividad física y el nivel de alerta cognitiva están interconectados. Cuando los niños son físicamente activos, suelen tener más facilidad para aprender y les va mejor en la escuela. Algunas investigaciones indican que algunas clases pueden sustituirse por el juego libre en un espacio abierto sin que eso perjudique el rendimiento académico. En realidad, el rendimiento académico se ve beneficiado por la actividad física.

Aún están realizándose numerosos estudios en este campo, pero algo es seguro: los niños no pueden aprender si de entrada no están emocionalmente equilibrados. El juego es un método muy eficaz para que consigan o recuperen el equilibrio emocional.

Los niños aprenden en la escuela, pero también en la vida. Consideremos, por ejemplo, las habilidades motrices, que actualmente tienden a desarrollarse poco debido al sedentarismo, pero que en realidad son esenciales para otros tipos de aprendizaje. Lo mismo ocurre con las «habilidades vitales», que incluyen el conocimiento de la naturaleza y las habilidades sociales. Los maestros hablan de un déficit de inteligencia emocional en muchos niños. Jugar en un parque infantil estimula las habilidades vitales, pues los niños aprenden a compartir e intercambiar, a ser tolerantes y gestionar conflictos, así como a hacer cola mientras esperan que sea su turno.

Puesto que los niños aprenden de modos distintos y tienen capacidades cognitivas diferentes en función de la edad, los diseñadores de los parques infantiles deben tener en cuenta el grupo de edad al que se dirigen. Para más información acerca de las necesidades de los diferentes grupos de edad, haga clic en los enlaces siguientes.